Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 - 2020

Chile: La revuelta social

Texto e Fotografias: Natalia Espina
texto: Lucas Ninno
Editoria: Bruna Obadowski

El estallido social en Chile llego en un momento donde la sociedad no aguanto más y exploto, hubo varios indicios que gatillaron la revuelta por parte de las actuales autoridades, pero lo claro es que las razones venían acumulándose por 30 años. La desigualdad económica y social, el alza en los precios del trasporte publico, la impunidad y los abusos de poder, cambios en las reformas de salud y pensiones o el reconocimiento a los pueblos originarios, entre tantas otras demandas de un modelo económico que viene colapsando la paciencia de las personas.

El 18 de octubre del 2019 quedo marcado a fuego y quedará en la historia como el día en que Chile despertó y todos quienes de alguna u otra manera nos sentimos parte de este mal sistema despertamos también.

Como fotógrafa sentí el ímpetu de salir inmediatamente a registrar lo que estaba sucediendo en las calles, eran las 17:00 horas y las personas caminaban a sus casas, no había trasporte publico, los manifestantes estaban agrupándose, el colapso se empezaba a ver a simple vista. Para cuando llego la noche habían fogatas, buses quemados y varios metros en llamas. A la mañana siguiente despertamos en otro Chile. El presidente decreto Estado de emergencia en la capital y en otras ciudades del país, lo que significaba que habría toque de queda y militares en la calle. Con ese escenario las ganas de ir a fotografiar lo que estaba sucediendo era claro, los medios de comunicación tradicionales no mostraban lo que realmente estaba pasando, es ahí donde el rol del fotógrafo independiente se volvió muy relevante en esta historia.

Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020

Todos quienes hasta ese 18 de octubre usábamos nuestras redes sociales para compartir una que otra foto cotidiana, de una vida “normal”, nos volcamos a ser nuestro propio medio de comunicación. Estaba siendo testigo y a través de mi cámara y mi lente había que visibilizar. Sentí una convicción y sería mi arma de contribución.

Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020

El movimiento social cobró mayor fuerza la tarde del 25 del octubre cuando se movilizaron 1,5 millones de personas en la “Marcha más grande de todas” en la Plaza de la Dignidad, ex Plaza Italia o Baquedano, un nuevo nombre para un lugar donde hasta hace poco era un espacio de convocatorias ligadas a festejos deportivos.

Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020
Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020

Las marchas eran un cotidiano, día tras día había un motivo para salir a manifestarse y salir cámara en mano a registrar los acontecimientos que sumaban abusos policiales, muertes e impunidad de las autoridades frente a manifestaciones mayoritariamente de características pacificas. En este punto el rol del fotógrafo es clave no solo para visibilizar, sino también para hacer denuncia.

Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020

La revuelta no tiene lideres políticos, por lo cual las redes sociales y el poder de la imagen son clave para las organizaciones sociales que orgánicamente convocaban a salir a expresar su descontento.

Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020
Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020

En noviembre el movimiento cobra muchísima fuerza con la llegada de organizaciones feministas, tales como el colectivo Las Tesis que lograron movilizar a mujeres de todo el país a cantar y bailar su canción “Un violador en tu camino” un relato vivo del abuso que hemos sido sometidas por tantos años y que luego sería un fenómeno mundial.

Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020
Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020
Manifestaciones Sociales en Chile Fotos por Natalia Espina 2019 – 2020

Esa fuerza se vio reflejada en distintos comportamientos colectivos que tuvimos las mujeres fotógrafas en las calles, nos organizábamos para salir a registrar y nos cuidamos. Si bien el fotógrafo es por esencia un ser solitario yo entendí que en este tipo de coberturas el apoyo de otras compañeras es muy importante. Para las reporteras gráficas nunca ha sido fácil, por muchos años hemos sido expuestas y vulneradas en nuestras carreras y espacios laborales, asuntos como trabajar el doble para lograr objetivos o estar todo el tiempo demostrando capacidades y talentos son parte del machismo instaurado en los equipos de comunicación. Mi reflexión es entender que como seres individuales podemos hacer buenas fotos en solitario, pero cobra mucho sentido cuando hay otras mujeres en la misma que tu, y que nos preguntamos si llegamos bien a casa.

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A fotografia como PONTE
Por Lucas Ninno

No último dia 11 de Agosto, faria aniversário o músico argentino Gustavo Cerati. Talvez você que nos lê aqui em A Lente, não tenha ouvido falar dele. Cerati era uma lenda do rock latinoamericano e morreu em 2014 depois de passar 4 anos em coma por conta de um AVC que sofreu durante um show. Sua composição mais conhecida no Brasil foi “De Musica Ligeira” , que se transformou com uma adaptação duvidosa em “A Sua Maneira”, da banda Capital Inicial. No entanto a canção mais popular de Cerati entre a juventude de países latinos se chama “Puente”, e é disso que gostaria de falar aqui.

A primeira vista, a canção de Gustavo fala da ponte como conexão inexplicável do amor entre dois seres humanos. Mas um olhar mais próximo permite ampliar o significado para mais tipos de estruturas que construímos para conectar lugares separados por algum obstáculo. Historicamente nós, brasileiros, somos mais isolados dos nossos vizinhos. Vários fatores contribuem para isso. O idioma, a cordilheira e guerras por fronteiras que alimentaram uma certa rivalidade. Também vivemos todos sob o guarda-chuva do neocolonialismo, que nos faz consumir a cultura dos países ricos e considerar que eles são o standard. Isso se reflete até mesmo em como usamos palavras estrangeiras, como fiz agora.

Com a fotografia não é diferente. Somos fotógrafas e fotógrafos latinoamericanos mas nosso olhar segue muito dependente do padrão estrangeiro. Não por acaso a referência para muitos documentaristas é a agência francesa Magnum. Não por acaso em concursos como o POY Latam, focados em América Latina, a maioria dos prêmios vão para Espanhóis, Portugueses ou outros estrangeiros residentes. Acabamos ficando mais pobres de dois elementos importantes da fotografia: a produção de memória histórica e a criação de pontes. Quando disparamos o obturador é como se estivéssemos em uma das cabeceiras, ainda dentro de nossa ilha. A partir daí temos que construir a estrutura que leva nossas imagens até a outra ponta. Mas para onde
queremos ir? Será que não faria sentido compartilhar nossas histórias, nossos olhares, nosso processos históricos, aqui mesmo em nossa casa? Com nossos vizinhos?

Talvez tenhamos que atravessar alguns rios, montanhas e florestas para reconhecer que temos mais em comum do que pensamos. Que vivemos juntos a escalada do fascismo, a opressão, a tentativa de sufocamento da cultura e da arte. E vivemos isso por que nossa história é a mesma desde que Colombo pisou nessas terras com seus pés gananciosos. Hoje, no dia da fotografia, convido o leitor de A Lente para refletir sobre estas questões e pergunto: para onde vão nossas imagens? O que conectam nossas pontes?

Natalia Espina nasceu em Santiago e aos 18 anos teve que convencer sua família de que seria fotógrafa. Foi o começo de uma jornada que a levaria a integrar por seis anos a equipe do jornal La Tercera, um dos principais periódicos chilenos, em um tempo onde mulheres tinham ainda menos espaço do que possuem hoje nas linhas de frente do fotojornalismo. Hoje aos 35, vive o auge de sua fotografia independente. Seu olhar de testemunha da história nos provoca a conhecer este país vizinho, separado do Brasil por uma cordilheira que é imensa, mas insuficiente para segurar o poder da imagem, das redes e das revoltas sociais de um continente oprimido e um povo com tantas chagas em comum.

Lucas Ninno nasceu em Cuiabá, Mato Grosso e começou a carreira fotografando para jornais locais em 2010. Entre 2013 e 2014 foi colaborador da agência United Press International em Santiago, no Chile. As viagens pelo país vizinho desenvolveram em Ninno um olhar voltado para questões sociais na América Latina, que se tornou território frequente em suas séries de fotografia documental. Vive atualmente em São Paulo e entre um trabalho comercial e outro, segue a jornada em busca de imagens que lancem luz sobre nossa vasta, rica e desigual sociedade latino-americana. 

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